Siguenos

En el Río



By  Relatos Y Fantasia     2:28    Etiquetas: 
Este relato está dedicado a la persona más importante de “Mi mundo”, es lo mejor que me ha pasado en la vida y espero que me dure tanto como el propio aliento.
Hace unos meses, conocí esta página por medio de una amiga, he leído algunas muy buenas historias y por fin me he decidido a compartir la mía. 
Sucedió este verano. Mi nombre; bueno el que empleare es Belén que siempre me ha gustado, tengo 26 años; soy bastante alta 1.76 y suelo ir al gimnasio en la semana suelo hacer unas tres horas de natación y otras cuatro de máquinas, acabé Ingeniería Superior de Maquinaria y tengo un trabajo sedentario; “traducción de manuales técnicos” vivo desde hace dos años con mi chico Raúl y la verdad es que todo nos iba bastante bien. El pasado verano lo pasamos con unos amigos; Olga y Matías, la segunda quincena de Julio fuimos a Ibiza; una verdadera locura con mucha marcha en todo momento y para la primera quincena de Agosto teníamos reservada una casa rural en el pueblo de los padres de Olga a orillas del rio Mijares en Castellón de la Plana. Es un rio con un caudal bajo pero de aguas muy limpias y frescas, incluso en verano y muy cerca del pueblo desde que se recuerda existen unos pequeños embalses, represas hechas con piedras que se emplean para el baño, la más concurrida tiene unos 60 metros de largo por unos 20 de ancho, hay que ir siempre calzado para evitar dañarse los pies con los guijarros del fondo. El primer día que bajamos al rio vi gente de todas las edades, no demasiada pero si variada abundando los niños y le pregunte a Olga: - ¿Dónde se puede hacer toples sin escandalizar a nadie? Porque en las playas está claro donde sí y donde no pero aquí lo veo complicado. Olga me comento, en estos pueblos, no son tan “de pueblo” como muchos piensan y me dijo que unos cien metros rio arriba había una serie de pequeñas “calas”; se suele ir por un camino paralelo al cauce hasta alguna de ellas y después se entra en el rio para acceder ya que están rodeadas por espesos cañizares, suelen caber seis u ocho personas; pero si están ya ocupadas simplemente se pasa de largo hasta la siguiente. Me acompañó, la primera donde lo intentamos estaba libre, entramos las dos y después de desnudarnos y estar un rato gozando del calorcillo directamente sobre la piel Olga me dijo que bajaba con los demás. Cuando me pareciera solo tenía que nadar un poco para llegar al embalse grande, así se fue ella después de ponerse el bikini y coger la toalla en una mano, se dejó llevar por la corriente de espaldas y con el brazo en alto. Al rato, la imite y en unos pocos minutos estábamos todos juntos, Raúl me pregunto: - ¿Qué tal por ahí arriba, se está bien? Le conteste: - Es delicioso, además oír solo el silencio es algo que se me hacía extraño. Por la tarde fuimos a un pequeño pueblo cercano y regresamos después de cenar, por la noche al acostarnos oímos como Olga y Matías comenzaban un “mano a mano” que en lugar de excitarnos, nos provocó tanta risa que nos dormimos sin hacer nada. Al día siguiente a media mañana decidimos bajar al rio otra vez, pregunte a Raúl si le apetecía que fuéramos a una de esas “calas” y hacer nudismo y lo que fuera los dos y su respuesta me mosqueó. ¡No! no tengo ganas que desde la otra orilla me hagan fotos y verlas la semana próxima colgadas en internet, ve tu si quieres yo me quedo aquí y ya nos veremos cuando regreses. Medio cabreada, pensando que habíamos estado en Ibiza quince días en los que solo nos vestíamos para ir al comedor del hotel me fui por el camino que había recorrido el día anterior con Olga hasta llegar a la entrada que empleamos ambas. Entre al rio y vi que no había nadie, cuando tendí la toalla y me disponía a sacarme el bikini vi una bolsa impermeable medio escondida entre las primeras cañas pero la ignore pensando ¡Quien la quiera ya la recogerá cuando le parezca! Me aplique crema y me tendí al sol pues estaba dispuesta a que el moreno durara hasta el invierno; un rato después sonó un recio - ¡HOLA! Levante un poco la cabeza y vi a un hombre de unos 30 años con agua hasta el pecho en medio del rio. Le respondí también - HOLA. Entonces me dijo: - Perdona vengo a recoger esa bolsa con mi ropa; hace un rato que esperaba que te fueras porque no quería molestarte pero es que tengo turno de riego en media hora y no lo puedo perder. Un poco por ver su reacción al verme desnuda le dije: - Puedes salir del agua y recogerla. - ¿No te importará que este desnuda verdad? Sin responderme salió él también estaba desnudo y a pesar de que el agua era fresquita lucía un “equipo” extraordinario; se presentó como Chimo (Joaquín) cogió la bolsa se dio la vuelta y cuando ya estaba en el agua me dijo. Bueno si estas por aquí mañana ya nos veremos. Pensé que se pondría nervioso o al menos se extrañaría de verme en bolas; en los brazos y la frente se notaba el cambio de color típico de quien trabaja el campo pero no fue así y se fue tan tranquilo; la sorprendida fui yo. Cuando pude le comente a Olga lo sucedido y me dijo que ya me diría algo; ella no lo conocía pero alguno de sus primos que vivían en el pueblo seguro que sí. Después de comer nos dispusimos a hacer la siesta durante la cual Olga y Matías no se cortaron un pelo, puse música porque Raúl no se concentraba pero ni por esas, solo me dijo que esto de la casa rural no había sido una buena idea. Cuando nos levantamos Olga salió un rato y cuando regresó en un aparte me dijo. Ese tal Chimo sus padres eran de aquí; llego hace un par de años y se hizo cargo de unas tierras que tenían, vive a las afueras del pueblo solo en una gran casa familiar, una mujer ya mayor de aquí va dos o tres días en semana a limpiarla; su marido la acompaña y se encarga del jardín pero nadie se le acerca y no es porque sea raro en nada, los raros son ellos; dice mi prima que lo vio un día en el rio y que lo que tiene entre las piernas es “una bestia” pero no saben nada más de él. Mi primo pregunto a la “Guardia Civil”. Llego se empadrono en el pueblo, se encarga de las tierras y cuando necesita jornaleros quien quiere trabaja para él sin problemas y no hay nada más. Lo de la “bestia” lo había visto con mis ojos y en cuanto a lo demás me quedaba tranquila, al menos no era un zumbado reconocido. Le di las gracias a Olga por la información y de paso le comente lo cortado que se quedaba Raúl al oírlos, se puso un poco colorada pero le dije que el problema lo tenía él. Como la noche anterior, fuimos a cenar al pueblo de al lado pero esa noche Raúl bebió mucho más de lo que tiene costumbre y cogió un pedo de mucho cuidado, lo llevamos a casa y Matías me ayudo a acostarlo y después decidí salir a dar un paseo, la huerta por la noche huele muy bien y el cielo estaba plagado de estrellas. Fui vagando hasta llegar junto al rio donde me senté en una losa grande y vi una lluvia de estrellas y era algo maravilloso, oí una voz que reconocí enseguida; era Chimo que saludaba con su potente HOLA y me dijo. Perdona, es que al final le cambie el turno de riego a un vecino que necesitaba también el agua pero que mañana tenía que estar en Valencia por una boda o algo así, he terminado de regar hace un rato y venía a bañarme y de paso a ver las Perseidas que en esta zona se ven muy bien y mas hoy que estamos en luna nueva. Le pregunte: - ¿No estará demasiado fría el agua? Solo tienes que comprobarlo dijo Chimo; es el momento del día que el agua está mejor mete un pie y lo notaras. Mientras pensaba en lo que me había dicho; con la poca luz que desprendían las estrellas vi cómo se desnudaba junto a la losa en la que yo estaba dejando la ropa encima y se metió en el agua, como vio que no me movía me salpico aunque solo un poco. Me hizo gracia la situación, tenía a Raúl borracho en la cama a Olga y Matías follando como conejos en la habitación de al lado, un tío con una polla descomunal en bolas salpicándome y yo más quemada que el palo de un churrero. No lo pensé demasiado. Bajé de la piedra y en dos movimientos tuve la ropa junto a la de Chimo y entonces me di cuenta que no traía zapatillas para entrar al rio, Chimo reparo en que me quede quieta y pregunto si sucedía algo, le comente lo de las zapatillas y se acercó a la orilla tendiéndome los brazos; no lo dude y levante los míos para que me sujetara por la cintura. Me levanto como una pluma; es muy fuerte pues yo peso casi setenta, me pego a su pecho y reculo hasta entrar en el rio del todo; mis pezones se erizaron y de qué forma clavándose en su pecho; no sé muy bien si fue porque el agua estaba fría o por el contraste con el calor que desprendía él. Me abrace a su cuello y para no herirme los pies rodee su cintura con mis piernas, en ese momento paso una estrella fugaz que parecía que nos fuera a tocar por lo brillante y cercana que parecía y en sus ojos había pasión mucha pasión, más de la que había visto en muchos años. Me susurro al oído. - No se tu nombre. En ti veo una mujer preciosa, estas agarrada a mi como a una tabla de salvación y me encantaría hacerte el amor, pero nada de esto es importante si tu no quieres y si solo quieres gozar de la noche las estrellas el rio y la conversación, podemos hablar de lo que quieras cuando lo desees. La única forma que tuve de callarlo fue con mis labios sobre los suyos y en ese momento me olvide de todo, solo estábamos los cuatro, el cielo, el rio, él y yo así como una multitud de estrellas que no dejaban de quiñar su luz, como cómplices mudas. Notaba su gran verga contra mi vientre y solté una mano de su cuello mientras él me seguía sujetando por la cintura, la baje entre los dos lo suficiente como para alcanzarla y con decisión la encare a la entrada de mi anhelante sexo. Lentamente me fue dejando bajar y notaba como a medida que entraba me abría las carnes más de lo que nunca había imaginado con una sensación maravillosa, llegue al fondo sin dejar de besarnos y esperamos un poco; me aparte de su cara para tratar de mirarlo pero a pesar de la cercanía solo veía brillar sus ojos. Otra estrella fugaz ilumino nuestros rostros y entonces vi satisfacción en sus facciones y solo que mi cara mostrara la mitad de la que sentía en esos momentos me conformaba; comenzó a moverse y aunque alguna vez había “follado” en el agua eso muy muy diferente, nada fue casual y cada movimiento estaba estudiado para proporcionarme el máximo placer. Fue mucho más que un polvo, mi primer orgasmo fue escandaloso pero él me dejo terminar y después siguió, estuvimos así casi una hora abrazada yo a él, que me subía y bajaba con más o menos intensidad y tuve un segundo y un tercer orgasmo de intensidades bárbaras, algo que no me había sucedido nunca. En las pausas se dedicaba a acariciarme los pechos con las manos o los labios; oímos la campana de la iglesia. (Una sola campanada por hora, desde las doce hasta las siete de la mañana, servía para indicar los turnos de riego, pues se riega incluso de noche) Me propuso salir del agua para no quedar “arrugados como pasas” accedí pensando que habíamos terminado pero no fue así, cuando comenzó a secarme con su toalla que note muy suave todos sus movimientos estaban destinados a excitarme, como si yo necesitara algo mas y fue cuando repare en que no se había corrido ni una sola vez. Después de secarme del todo me puso la ropa y me dejaba hacer pues estaba como hipnotizada; se vistió él y me pregunto si quería conocer su casa, accedí convencida que a su lado nada malo me podía pasar, seguía sintiéndome como otra persona; alguien sin pasado libre y sin ataduras de ninguna clase. Me tomo de la mano y juntos llegamos frente a una verja, una hilera de árboles acompañaban la cerca alrededor de un gran jardín y en la entrada había dos luces encendidas, por un sendero nos dirigimos a la casa que resulto ser muy grande aunque desde fuera no lo parecía, el camino estaba iluminado cada poco por un gracioso farol, semejantes a los que se ven en películas antiguas. Entramos y me pregunto si me apetecía tomar algo, estaba como en otro mundo y al no responder me sirvió un vaso de “Agua de Valencia” con una rodaja de naranja, resulto ser algo extraordinario a esta hora ya pasada la una de la madrugada, nos sentamos en un cómodo sofá y estuvimos sin hablar mientras disfrutábamos de la bebida. Al terminar, me acerque un poco más a él y le dije Belén, mi nombre es Belén; gracias por lo de preciosa y sí; esta noche has sido mi tabla de salvación porque empezaba a estar desesperada y la forma de tratarme ha sido exquisita por tu parte aunque no te haya correspondido. Protesto diciendo: Lo - pasado muy bien contigo, tu nombre igual que el mío no son importantes, solo una forma de identificarnos, pero lo realmente importante eres tú con esa hermosa sonrisa y tu gran belleza. Me gusto su forma de hablarme además de lo que dijo; a cualquier mujer le gustan los halagos. Sin decir nada me puse de pie para sacarme el vestido, la ropa interior había quedado en el rio. El me imito, los dos desnudos uno frente al otro nos abrazamos y comenzamos a besarnos, poco después estábamos otra vez sobre el sofá pero esta vez era yo quien llevo la iniciativa. Estando el debajo de mí, estuve acariciándole el cuerpo con mis pezones y parece que le gustaba a juzgar por los sutiles sonidos que emitía, cuando comprobé que era el mejor momento comencé a besarle el cuerpo lamiéndolo por completo. Como me habían hecho solo dos meses antes en una despedida de soltera donde la novia que era la destinataria renuncio y el boy me eligió a mí y me deje hacer, es una experiencia sublime y aunque en un par de ocasiones he tratado de hacerlo con Raúl, su urgencia en que se la mamara lo privó de tal placer. Chimo por el contrario se acomodó y me dejo que lo fuera acariciando con lengua y labios por todos los rincones hasta que después de estar lamiendo y acariciando el interior de sus muslos (tan sensibles eróticamente, en el hombre como en la mujer). Me dedique primero a los huevos; los sorbía como si quisiera que se saliera del escroto después de atraparlo con la lengua contra el paladar; repetí la misma operación varias veces. Cada instante que pasaba veía como la “bestia” iba creciendo hasta que comencé a lamerla, en un par de ocasiones Chimo acaricio mis mejillas pero no hizo intención de sujetarme la cabeza y eso me gusto mucho; ese hombre quería permitirme que YO lo hiciera gozar. Él estaba tendido en el sofá; en ese momento arrodillada junto a él comencé a meterme en la boca el rosado capullo; era una tarea complicada, muy grande para lo que estaba acostumbrada pero me propuse descoyuntarme las mandíbulas si era preciso pero “eso” me lo tragaba. Lentamente fui tragando hasta conseguir tener el capullo y algo más dentro de la boca, pero me era difícil hasta respirar y entonces Chimo me dijo: - Belén no te esfuerces ni te preocupes, has empezado muy fuerte y así es difícil controlarme; si te parece esto lo dejamos para otro momento. Levante la cabeza, lo mire a los ojos y le dije sin dejar de pajearlo con las dos manos. - ¿Pero al menos me dejaras que intente algo más? Me sonrió y afirmo. - Me puse de pie y tire de su mano, no lo habría movido en una semana pero se levantó en un instante y lo guie sin conocer la casa hasta que encontré la que imagine sería su habitación y lo empuje sobre la cama. Me tendí encima de él y lo besaba mientras notaba su “bestia” contra mi vientre, entonces me separe despacio me puse en cuclillas y me apunte el capullo en mi cerrado asterisco, sabía que me iba a doler pero quería dárselo, él simplemente me cogió por la cintura y me elevo para impedírmelo diciéndome: - ¡No! - ¡Así no! Te harías demasiado daño y Eso no lo queremos ninguno de los dos ¿Verdad? Me sentó sobre su vientre y comenzó a acariciarme los pezones, cuando ya los tenía mucho más duros me abrazo y quede encima suyo y entonces roto para dejarme debajo, se levantó de la cama y entro en el baño que había justo al lado. Al regresar traía algo en la mano que no distinguí, se arrodillo a mi lado y con delicadeza me puso bocabajo, coloco una almohada bajo mi vientre, me separo las piernas y se colocó en medio de ellas y con suma delicadeza esparció crema por toda la zona y después comenzó a pasear el capullo por el perineo hasta el coxis. Me arrodille apoyando la cabeza sobre la cama para ser más accesible, el me acariciaba con una mano allí donde llegaba mientras con la otra guiaba “la bestia” por el camino que debía seguir. En varias ocasiones se paró a la entrada del orto pero no intentaba entrar, yo soltaba flujo en abundancia directamente sobre la cama, estaba más que salida y expectante para saber en que momento comenzaría el “ataque”; fue algo muy agradable y la mano que me acariciaba buscó y encontró el clítoris, cuando comenzó a acariciarlo también comenzó a empujar con “la bestia” sin ejercer demasiada presión. Tardo un rato en entrar, lo hizo coincidir con un maravilloso orgasmo porque no soy inmune a las caricias y él trabajó muy bien mi clítoris, cuando estaba el orgasmo a medias quedo en suspenso y de súbito me quede sin aire. De una sola estocada había metido más de la mitad, se quedó quieto unos instantes y seguí con los espasmos del orgasmos y cuando me serene consciente de lo que tenía dentro, entonces me sujeto por las caderas y comenzó un metisaca en que con cada empellón progresaba un poco más. Llego al fondo y notaba su pelvis contra mis cachetes, entonces los dos nos movíamos llegando prácticamente al final, en un par de ocasiones a punto estuvo de salirse aunque mas por mi urgencia que por su empuje. Notaba que me estaba llegando otro orgasmo y en este caso me sujeto para que me quedara quieta y fue él quien dio los tres o cuatro últimos caderazos hasta que comencé a ver el paraíso bramando y retorciéndome como una fiera herida. Los espasmos eran tremendos como si fueran descargas eléctricas, me recorrían desde el vientre hasta los riñones y de ahí a la base de la columna y por toda ella hasta la nuca donde notaba como un martillazo cada vez, nunca antes una enculada me había producido tal efecto. Estaba tan ensimismada asimilándolo todo que tarde en notar como Chimo se tensaba y comenzó a soltarme descargas, una detrás de otra que me llenaban el intestino y eso hizo que el orgasmo se multiplicara, las sensaciones eran del todo confusas, no pude mantenerme de rodillas y comencé a caer y él conmigo que quedo encima de mí pero se apoyó en la cama para no chafarme. Dio dos o tres empellones más; nos quedamos quietos los dos y si fuera posible parar el tiempo lo hubiera hecho en ese instante pero no podía ser, cuando la erección había casi desaparecido salió de mí se tendió a mi lado y pregunto con un tono de sinceridad. ¿Estás bien, te ha dolido? Lo tranquilice diciendo: - ¡No! - ¡No me ha dolido! Por el contrario he disfrutado mucho y tenías razón, de haberlo hecho como pretendía me habría destrozado y no estaría en condiciones de que nos viéramos en algún otro momento. Entonces fue cuando me sorprendió al proponerme tomar una ducha. Pasamos al cuarto de baño y resulto que tenía una “ducha multifuncional” de dos plazas; algo que no esperaba encontrar en ese pueblo, nos sentamos cada uno en uno de los asientos y tomamos un baño de vapor con agradable música de fondo. Cuando Chimo se puso de pie para refrescarse un poco con la “alcachofa” de la ducha aproveche para acercarlo a mí y ahora sí pude engullirle media verga en un solo movimiento, pero bastaron cuatro o cinco “meneos” para que comenzara a endurecerse; para mi sorpresa en esta ocasión no creció tanto y aunque alcanzo un buen tamaño resultó ser algo “asumible”. En este caso sí que pude hacerle gozar de toda mi experiencia rodeándola con la lengua y metiéndomela hasta la garganta, la mantenía ahí hasta que no podía respirar y de vez en cuando la dejaba a medio camino absorbiendo el líquido preseminal hasta que conseguí una nueva eyaculación. Si bien no tan abundante como la que me había soltado apenas media hora antes, pero más que suficiente para poder tragar una buena parte y que viera a lo que estaba dispuesta; al terminar se sentó y me coloco sobre sus piernas, me besaba la espalda y me acariciaba los pezones mientras las columnas de agua nos relajaban a ambos. Por fin terminamos la ducha, me seco con una toalla inmensa y después de secarse él nos vestimos y me acompaño al pueblo; cerca de la “casa rural” me beso fugazmente en la mejilla y me dio las buenas noches, Olga estaba en la azotea de la casa y me chisto justo antes de entrar y subí a verla; lo primero que me dijo fue. ¿Qué tal lo has pasado? Se ve muy correcto. Raúl no se ha movido de cómo lo habéis dejado y Matías se ha quedado dormido hace un rato; yo tenia calor y he subido a ver la lluvia de estrellas y ya me iba a acostar cuando os he visto llegar. Le conteste: - e parece que Raúl no esta disfrutando mucho de estas vacaciones. Creo que esperaba algo muy diferente de lo que ofrece el contacto con la naturaleza; es un poco cuadriculado. Eran más de las cuatro; Olga me ofreció un refresco que agradecí y hacía mucho calor, además estaba un bastante “fatigada” y mientras bebía le dije: - Con Chimo esta noche he visto el cielo. Al instante Olga respondió. Yo también he estado viendo las Perseidas; es un espectáculo maravilloso y me he subido la colchoneta grande para tenderme a verlas; siempre que puedo lo hago y no me canso nunca y aunque siempre es “lo mismo” a mi me encanta porque me parece diferente; no sé si me explico. Te explicas muy bien, pero entiendes muy mal, te digo que. He visto el cielo; Las Perseidas y además las estrellas con él primero en el rio; y después en su casa que es de dónde vengo y estoy francamente agotada pero muy contenta y creo que a Raúl le voy a dar puerta; tanto si llego a algo con Chimo como si no. Entonces Olga con cara de preocupación me dijo: - ¿Lo has pensado bien? Raúl es un tío que ya conoces; es muy simpático agradable inteligente y gracias al buffet de abogados maneja “pasta” y todos pensábamos que duraríais. La respuesta la dejo un poco descolocada. Es un tío genial pero muy aburrido, cuando comenzamos a salir me hablaba de lo liberal que es y que cuando fuera algo más estrecha nuestra relación podríamos probar con algunos amigos, proponerles hacer intercambios de pareja y entre ellos estabais vosotros. Pensé que este verano seria el momento en que lo plantearía, en Ibiza se le veía muy lanzado y se lo que pasó aquella noche que se perdió con las dos hermanas Danesas. Eso no me importó ya que solo fue sexo pero acabó la estancia en Ibiza; estamos aquí y ahora hasta se “desconcentra” por oíros follar y eso no presagia nada bueno para nosotros; desde que estamos aquí no hemos tenido sexo. Olga me miraba como ida, hasta que reaccionó y me dijo. Hace un tiempo sí que hablo con Matías a solas de los intercambios, después cuando él me lo comento no lo vi mal y solo se trataba de probar, las novedades son buenas siempre que sean de buen rollo pero no he vuelto a saber nada, Matías me pregunto un día si yo accedería que él se acostara contigo y de verdad le dije que no me importaría empezar. Nos abrazamos como amigas, alguna vez había fantaseado con tener algo con alguna chica y Olga es preciosa pero no era ni el momento ni el lugar aunque quizás en un futuro lo intentaría. Nos tumbamos en la colchoneta y seguimos hablando un rato. Cuando comenzaba a clarear recogimos los trastos y nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones. El día siguiente prometía ser complicado y lo fue, me desperté tarde pero con ganas de guerra y cuando salí al salón ya estaban todos desayunando, me serví un café y sin dudar pregunte a Raúl. ¿En lo que queda de vacaciones me piensas follar o tengo que seguir apañándome por ahí? Dímelo abiertamente y así sabremos todos a qué atenernos. Se puso pálido y solo atino a responder que eso mejor tratarlo en privado peo como yo no estaba dispuesta a aguantar más tonterías le dije: - ¿En privado porque? Hace cuatro días ibas a intentar que hiciéramos intercambios de parejas con ellos y quizás con otros amigos y desde que salimos de Ibiza ni me has tocado. - ¿Tan bien te follaron las hermanitas Danesas? Se puso aún más pálido y solo atinó a decir. No quiero seguir aquí ¡Tú y yo nos vamos! En casa ya lo hablamos. Como si tal cosa le dije: - ¡Tu haz lo que quieras! Esta casa está pagada y me quedo los diez días que me quedan de vacaciones y si te quieres ir ya nos veremos. Se levantó y sin decir nada se fue a la habitación y al rato salió con una maleta; se despidió de Olga y le pidió a Matías si podía acercarlo hasta Onda a la estación de autobuses; a mí no me dijo ni mu. Mientras estaban fuera me pregunto Olga si estaba segura de lo que hacía. Solo pude decirle: - ¿Con sinceridad no lo sé? Pero y tú ¿Que habrías hecho? Este hombre y cualquier persona tiene que afrontar los problemas cuando surgen y no dejarlos para luego. Imagino que es el final para nosotros aunque procurare no molestaros demasiado. Olga se levantó y acercándose a mí me cogió la cabeza y la apoyo entre sus pechos; dos lágrimas pugnaron por salir de mis ojos y más que nada de rabia por la pérdida de los dos años pasados con Raúl. Ese día fue el primero de una nueva vida para mí, cuando regreso Matías bajamos al rio a tomar el baño y estuvimos juntos los tres un rato, hablamos de Raúl y su comportamiento y Matías aclaro. Mientras llegábamos a la estación de autobuses le pregunte de que iba todo esto y su respuesta fue significativa, me hizo parar el coche para mostrarme un “SMS” de su móvil con fecha 31/7 donde una tal Claudia le hablaba de un embarazo y que tenían que hablar. Nos quedamos las dos bastante desconcertadas, Matías seguía serio y por fin Olga fue la que dijo. Bueno ya sabemos cuál es el enigma que lo tenía tan raro estos últimos días. Estuve pensando y no sé cuánto rato después les dije. Os dejo tranquilos y voy un rato a tomar el sol y de paso a pensar un poco en todo esto; ya nos veremos a la hora de comer. Fui a mi “cala” y estaba vacía, esperaba ver aparecer a Chimo pero no lo vi y cuando me pareció que era buena hora fui hasta la casa y comimos, poco después nos fuimos a hacer la siesta y esa tarde no los oí. Sobre las seis me levante y estaban en el salón, les dije que iba a tratar de encontrar a Chimo y aunque hacia bastante sol camine hasta su casa, llegando frente a la verja de entrada oí el ruido de un motor; era él que llegaba con el coche y vestido “de persona”, entramos y me dijo que había tenido que bajar a Castellón por temas de abogados. Le conté lo sucedido con Raúl y que estaba dispuesta a pasar el resto de las vacaciones con él y me respondió. Las vacaciones y el tiempo que quieras. ¡Estoy muy bien contigo! No nos dijimos nada más, nos fundimos en un abrazo y cuando me di cuenta estábamos en su cama, hicimos el amor hasta que anocheció, entonces me pregunto si quería ir a tranquilizar a mis amigos. Fuimos juntos hasta la casa rural; los presenté y Olga me ayudo a recoger mis cosas, me instalaba en casa de Chimo. Quedamos que marcharíamos los tres juntos a Tarragona que es donde vivimos cuando acabaran las vacaciones. Los días que pase con Chimo fueron algo sublime, estuvimos mucho tiempo juntos y para ello encargó a uno de los jornaleros que habitualmente le ayudan cuando los necesita que se hiciera cargo de “los pedazos” como dicen ellos, le dio una lista de turnos de riego aunque está expuesta en la puerta del ayuntamiento. Además de mucho y buen sexo hablamos de muchas cosas y así supe que sus padres murieron siendo el muy joven y que no tiene familia cercana; que había estado ocho años fuera de España, que es ingeniero agrónomo y que las practicas las hizo en la India. Fue para seis meses y se quedó seis años en “Anantapur” colaborando en la fundación Vicente Ferrer y aprendiendo “algo” sobre el sexo Tántrico, además me conto algunas vivencias de los dos últimos años antes de regresar a España, una época dorada que pasó en Paris. Llego el día de la marcha, el 14 de Agosto fue un momento muy triste para ambos aunque le prometí regresar en cuanto pudiera. Íbamos los tres en el coche; conducía Matías en silencio mientras Olga no callaba y me interrogaba respecto a Chimo en todos los aspectos, dos horas después ya estábamos en casa, me dejaron frente al portal y se ofrecieron a subir conmigo para evitar problemas con Raúl, les dije que no era necesario y que no habría ningún problema. Al ser festivo Raúl estaba en casa y le pregunte. ¿Estás bien? Decidido a tener ese hijo del que me hablo Matías. Por fin Claudia se ha salido con la suya, bueno te deseo lo mejor; recogeré lo que traje cuando vinimos y lo demás te lo puedes quedar. Me dijo tristemente. Siento mucho como han ido las cosas y con Claudia solo fue un juego que se complicó; la intención no era está ni mucho menos. Con más desdén que rabia le dije. ¡Sí! un juego; a mí me hablabas de montarnos un trio mientras tu andabas por ahí metiéndola en cualquier agujero que encontrabas. ¡Claudia siempre te fue detrás y ahora te tiene donde quiere! Si te quedas con ella bien y si no tendrás que mantenerla junto a vuestro hijo. Cargado de cinismo aunque quizás ni se dio cuenta, me dijo: - ¿Si quieres? Podemos seguir siendo amigos y vernos de vez en cuando, además cuando nos venga bien nos damos una alegría. Solo le recordé que tenía muy buen concepto de su madre y que no pensaba inmiscuirla en mis opiniones al respecto, le pedí que callara y me dejara recoger tranquila. Antes de una hora ya salí de esa casa y de su vida, lo deje todo en el maletero de mi coche y después de comer fui a casa de Matías y Olga que me habían ofrecido su casa, dormí esa noche bastante inquieta por cierto y al día siguiente comente con mi jefe la posibilidad de trabajar desde casa. Es una persona comprensiva y cuando me pregunte el motivo le conté un poco el asunto y que me trasladaría a Castellón si o si, accedió con la condición de cambiar la forma de calcular el salario; seria en función del trabajo realizado. No me quede ese día a trabajar, fui a ver a mi madre y le hable de cómo había acabado mi relación con Raúl y que me volvía a Castellón; mi Madre se alegró pues nunca llegó a gustarle Raúl; solo me pidio que la llamara de vez en cuando. Antes de las ocho de la tarde estaba frente a la casa de Chimo, esperé a que llegara y al verme se le ilumino la cara y nos abrazamos, después de descargar el coche y cenar un poco y nos acostamos… Nos dormimos de madrugada, los días siguientes aun con mucho calor organizamos unas cuantas cosas, él se encargó de habilitarme una habitación como despacho; contraté un servicio de “Internet por satélite” para poder estar en contacto con mi trabajo y Chimo trató con el jornalero que le había ayudado esos días atrás si quería llevar las tierras como “aparcero a partir” una fórmula que se emplea bastante por la zona; acordaron las condiciones y Chimo quedo libre solo para mí. Dedicaba unas seis horas diarias a trabajar y con eso cumplía sobradamente lo tratado con mi jefe y el resto del día lo podía dedicar a lo que mejor estimara. No sé si esto llegara a funcionar o no pero lo cierto es que no hay secretos ni apartes para nada; Chimo me deja tranquila para trabajar. Me ha acompañado en tres ocasiones a ver a mi madre a quien le ha caído muy bien; cuida de mí lo mejor que puede y le quiero y no me gustaría que se torciera, el hace lo indecible para que no ocurra y por mi parte me esfuerzo al máximo con la misma intención. 
Este relato ha sido cedido por el amigo Cain: https://plus.google.com/118231835496374866437
Gracias por colaborar.

About Relatos Y Fantasia

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Maecenas euismod diam at commodo sagittis. Nam id molestie velit. Nunc id nisl tristique, dapibus tellus quis, dictum metus. Pellentesque id imperdiet est.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado guapisima y es muy cachondo.Bikos muaaaaaaaks

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Javi...
    Disculpa que hasta ahora lo haya leido tu comentario, pero si miras mi perfil veras que soy hombre, de todos modos me alegra que te haya gustado el relato

    ResponderEliminar