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Fantasía de Diana 1º Parte



By  Relatos Y Fantasia     23:21    Etiquetas: 
Mi nombre me lo voy a reservar, me llamaré Diana que es el nombre que mi ama esposa Ana me puso.
Soy un chico de 30 años, desde hace ya muchos años, creo que desde siempre me he preguntado por dentro que se sentirá ser mujer. Lo he deseado e imaginado,  aunque mi físico no es muy femenino, soy de cuerpo bastante bien formado, delgado, algo marcado y de buena nalga. En temporadas que subo un poco de peso suelo tener más nalga que buena parte de las chicas con las que tengo relaciones, que hasta antes de mi ama fueron bastantes.
Extrañamente con todas con las que llegue a tener una relación más duradera e intima, siempre terminaban de alguna forma descubriendo mi lado más femenino, sobre todo jugando con mi colita, con un par llegue a vestirme de nena o con sexi lencería y jugar un rol femenino, pero fueron solo algunas pocas ocasiones.
Todo este mundo femenino me fue atrayendo y fascinando cada vez más, a la vez desde hace ya muchos años también me ha ido atrayendo mucho el mundo sado o más que eso, de la dominación sumisión y los fetiches, el sexo extremo, los juegos de roles.
Aunque siempre me tocaba jugar el papel dominador, cosa que disfrutaba mucho, pero me quedaba por dentro el cosquilleo por probar el otro lado, el deseo de ser, utilizado, explorado, humillado,  de que me llevaran a los extremos de la feminidad y de la sumisión.
Durante mucho tiempo creí que esto se quedaría solo en mis fantasías, explorándola  por partes, en encuentros extremos, mientras tanto mi vida transcurría normalmente.
Este relato es de los primeros días del resto de mi vida y la mujer que vino a brindarme esta nueva vida.
Era un sábado en la noche y salí a una discoteca con un grupo de amigos, estuve tomando y platicando por un buen rato al lado de la pista, junto a nosotros había un grupo de mujeres que bailaban desenfadadas, enseguida la note, no era especialmente guapa, una chica normal, eso si de amplias caderas, grandes nalgas, redondas piernas y un par de tetas firmes y grandes, la tremenda voluptuosidad de esa mujer me llamó la atención pero fue su baile atrevido y sensual lo que me encantó. La seguridad con la que se movía me atrapó y ella por supuesto lo notó, nos miramos un momento y lo que más me sorprendió fue la seguridad con la que comenzó a acercarse a mí bailando aún más voluptuosamente. Yo debía tener una cara de idiota, me quedé quietecito observándola hasta que estuvo frente a mi, entonces, reacciones y comencé a moverme con ella. Nuestros cuerpos se juntaron, sentí un tremendo calor venir de su cuerpo y envolverme, estaba atrapado, bailamos durante un rato sin decir nada, dejando que nuestros cuerpos se rosaran y se excitaran, ella giraba bailando de frente a mi con la mirada clavada en mis ojos y luego dándome la espalda, frotando sus enormes y deliciosas nalgas contra mi pene dolorosamente duro. Siempre en silencio, después de un rato estando ambos tremendamente excitados del continuo roce de nuestros cuerpos se acercó a mi oído y me susurró:
- Ven, acompáñame al baño.
Yo me sorprendí bastante, pero ella no pregunto, así que no conteste, me tomó de la mano y yo solo me dejé guiar, entramos al baño de mujeres, yo me sentí apenadísimo, se me bajó hasta la excitación, pero no dije nada. Por suerte dentro solo había un par de chicas que se sorprendieron al vernos pero no dijeron nada.
Ana, me metió a uno de los baños, me jaló con fuerza y cerró la puerta, comenzamos a besarnos y acariciarnos como locos,  nos pasábamos las manos por todo el cuerpo. Me sorprendió un poco cuando apenas rozó mi pene y se fue directa a mis nalgas, comenzó a apretarlas con fuerza mientras me devoraba la boca, luego se separó u poco.
- Estas buenísimo, me dijo, le iba a decir lo mucho que me fascinaba, pero me interrumpió, se levantó la falda, subió una pierna a la taza del baño, se hizo la tanga a un lado dejándome ver su hermosa vagina sin un solo pelito y me dijo.
- Chúpamela ven.
Me tomó de la cabeza y me llevó hasta su deliciosa fuente yo comencé a pasar mi lengua por sus labios, luego más adentro, arriba y abajo con su clítoris, metiéndole la puntita en la entrada y volviendo a trabajarle el clítoris, ella gemía, sin importarle nada, lo bueno es que la música sonaba fuerte aun dentro del baño. Seguí así por un buen rato, un par de veces quise despegarme de ella para buscar penetrarla pero me lo impidió jalándome la cabeza con sus manos, obligándome a ir más profundo en su cuevita y yo seguí encantado hasta que la sentí estremecerse y pegar con aún más fuerza mi cabeza contra su chorreante vagina mientras ella la frotaba con fuerza contra mi boca y gemía como loca. Poco después me soltó la cabeza, me jaló a su altura y me besó con pasión mientras volvía  apretarme las nalgas. Nos separamos un momento y me dijo:
- Te vienes a mi casa papi?
Por supuesto, conteste, y me acerque a seguirla besando pero ella me lo impidió firmemente y me tomo de la mano.
Vamos. Yo la seguí obediente, no regresamos a donde habíamos dejado a nuestros amigos, nos fuimos directamente a su coche, yo ni siquiera pregunté y dejé el mío ahí mismo, durante el camino aprovechamos para conocernos, comenzamos con nuestros nombres y en lo que llegamos a su casa sabíamos lo básico uno del otro, como que se llama Ana, que tiene 30 años, un par más que yo, que es una mujer de negocios, exitosa, segura de si misma.        
Entramos abrazados a su casa y me jaló directamente el sillón de su sala. Me dio un empujoncito y me dejé caer sentado sobre el  sillón. Ella se sentó sobre mi y comenzamos el ardiente cachondeo, yo pasaba mis manos golosas por toda la deliciosa voluptuosidad de su cuerpo, ella me tomaba la cara con fuerza mientras nos besábamos, comenzó a jugar con sus dedos en mis labios, entre los besos, atrapándome la lengua, luego dejo de besarme fueron solo sus dedos los que se quedaron jugando dentro de mi boca, frotaba mi lengua, atrapaba mis labios, de pronto comenzó a meterlos lo más profundo que podía provocándome arcadas mientras me miraba lujuriosamente a los ojos. Yo chupe con ardor sus dedos y noté la felicidad en su rostro. Me puso de pie y me pregunto:
- ¿Te gusto?
Le respondí:
- Me fascinas, me encantas me…. Me interrumpió.
- Quítame la ropa, y levanto los brazos como una reina esperando a que súbdito la desnudara. Rápido obedecí, comencé quitándole la blusa, besando y acariciando la piel que iba descubriendo, luego el sujetador y se liberaron sus dos hermosas y enormes tetas. Me dediqué a chuparlas, succionaba sus pezones, luego les pasaba la lengua desde los pezones hasta el nacimiento de sus senos, ella gemía y me acariciaba la cabeza. Seguí bajando  por su pancita hasta su falda, fui bajando lentamente, lamiéndolo todo a mi paso. Se la quité con todo y la tanguita, entonces ella me dijo que la volviera a chupar y volví a hacerlo,  ella de pie con las piernas ligeramente abiertas, yo de rodillas con la cabeza entre sus piernas. Poco después me retiró con sus manos, se tiró en el sillón y me dijo que me quitara la ropa y fuera a su lado. Obedecí presuroso.
Cuando me quité el pantalón a las prisas me dijo: - No, vuelve a subirlo y hazlo despacio. Déjame ver bien tu cuerpo, volví a subirlo y bajarlos lentamente, voltéate un poco, me dijo y obedecí, mostrándole las nalgas mientras me los bajaba.
- Mmmm que ricura, decía. Cuando estuve desnudo fui a su lado, yo de pie y ella en el sillón comenzó a jugar con mi pene que estaba tremendamente erecto, me jaló de las nalgas para acercarlo a su boca, comenzó a chupármelo lenta y delicadamente, mientras me sobaba y apretaba las nalgas. Estaba tan caliente que muy pronto empecé a sentir que llegaba y le avisé.
- Aún no me dijo, dándome un apretón de verga, voltéate, me sorprendió un poco, pero obedecí y le di las nalgas.
-Mmmm que ricura, decía mientras las apretaba y pellizcaba, comenzó a darles besos, luego mordiditas y succiones, la piel se me erizó completamente, la excitación aumentó, pero cambió de objetivo, tomó mis nalgas con ambas manos y las separó. Con su lengua comenzó a jugar con mi colita, pasaba la lengua por todo el borde y luego metía la puntita, yo me sentía en el cielo y mis piernas comenzaron a temblar.
- Te gusta ehhh… Me decía.
- A ver muévelas un poquito mi amor.
Y yo las movía.
- Agáchate un poquito papi…
Y yo me agachaba.
Comenzó a jugar con su dedito y yo a gemir delicadamente, diferente, casi como una mujer.
Con la lubricación que me había dado con la lengua su dedito comenzó a resbalar hacia adentro,  mientras con la puntita de las uñas excitaba mis inflamados testículos. Mi pene comenzó a soltar su juguito y ella se lo metió en la boca mientras movía mas animadamente su dedo dentro de mí,  yo no aguante mucho, le avisé que estaba a punto de correrme y se la sacó de la boca, sin sacarme el dedo, sino moviéndolo aún más, con la otra mano tomó mi pene y me hizo venir sobre sus enorme tetas su cara y su boca, la que abrió para recibir una buena cantidad de semen. Luego me sacó de golpe el dedo y me jaló hacia ella, me besó compartiéndome de mi propio semen, nos besamos apasionadamente con mi flujo durante unos momentos mientras ella sobaba y apretaba mis nalgas embarrándolas de mis propios flujos. Mi semen escurría hasta a su vagina, me había salido una cantidad como pocas veces bañándola por completo hasta los nacimientos de sus maravillosos muslos.
Ella tomó mi cabeza y la dirigió a sus tetas llenas de mi semen, yo dudé un momento, nunca lo había hecho, pero estaba tan satisfecho, tan feliz de haber encontrado a esta mujer que saqué la lengua y comencé a lamer, poco a poco me fui acostumbrando y comencé a besar y embarrar mi rostro entre sus tetas húmedas de semen. El sabor fuerte y salado me lleno, me embriagó, ella me indicó seguir bajando con la presión firme de sus manos, yo obedecí goloso devorando mi semen de su abdomen y colocándome entre sus piernas. Ella se levantó un poco para permitirme meter bien mi cabeza y luego fue bajando sobre mi boca, yo busqué con mis manos sus gloriosas nalgas y las abrí para ir desde su hermosa colita, hasta su vagina.
Como loca comenzó a frotarse contra mi rostro, yo prendido de sus caderas sacaba la lengua y trataba de absorber sus jugos, embriagante elíxir de mi diosa. En un momento de pasión intensa tomó con fuerza mi rostro clavándose literalmente mi lengua lanzada en el fondo de su deliciosa vagina, mientras gritaba de placer y yo clavaba mis dedos en la exquisita carne de sus enormes nalgas que me asfixiaban.
Poco a poco recobró el aliento, me dejó escapar de entre sus piernas y me atrajo cariñosamente a ella, volvimos a besarnos por un buen  rato quedando abrazados y entrelazados.
Hablamos de lo mucho que nos había gustado a los dos, del delicioso placer obtenido sin necesidad del sexo común o penetración. Entonces ella me comenzó a explicar lo que ya era obvio, que le gustaba dominar, tener el control y someter a sus caprichos a su pareja, me dijo que le encantaba mi cuerpo y que le encantaría hacerme suyo. Esta declaración de querer hacerme suyo me sorprendió, pero inmediatamente hizo efecto en mi pene que comenzó a levantarse. Ella sonrió.
- Creo que el ya respondió por ti, dijo.
- Si, le contesté.
- Me encantaría ser tuyo.
- Genial, exclamó, pasando su mano hasta mis nalgas y azotándomela con fuerza.
- Desde ahora voy a ser tu ama o tu señora ¿entendido? Dijo dándome otra nalgada.
- ¿y mi Diosa? Pregunté.
- Mmmm ese me gusta también, me dijo apretándome con fuerza la nalga y acercándoseme mucho al rostro, rosando sus labios con los míos.
- ¿eres todo mío? Preguntó dejando entrar su aliento directo a mi boca.
- Si mi Diosa contesté. Esa misma noche, abrazados, entre, besos caricias, pellizcos y azotes me fue explicando lo que esperaba de mí, sumisión y obediencia, sensualidad y una mente muy abierta. Me explicó que su mayor deseo era tener una verdadera pareja que la compenetrara, su sumiso enamorado y dispuesto a explorar cualquier camino de placer.
- Por mi parte, le expliqué que no tenía ninguna experiencia pero que me atraía muchísimo todo el mundo fetichista y adorar a una mujer que realmente lo mereciera como ella, pero que consideraba tener un cuerpo muy sensible, por una parte esto podría ser muy aprovechable, pero le expliqué que definitivamente era muy malo aguantando el dolor y más aún, sentir del dolor excitación.
- Primero, me dijo, que la sensibilidad en el cuerpo la había ya notado en mi y le había encantado, me dijo que también que había notado una sensibilidad muy femenina y que le encantaría explorar muy a fondo este lado en mí. Luego me tranquilizó diciéndome que no le interesaba torturarme, ni causarme dolores, algunos castigos y correctivos de vez en cuando que los necesitara y poco a poco de forma muy sutil algunos castigos no para lastimar, sino para excitar, para sensibilizar el cuerpo, para hacerme sentir más. Yo me abracé a su cintura, besé  sus muslos y le dije, estoy en sus manos mi ama. ¿Pero como es eso de explorar mi sensibilidad femenina?
Fue entonces cuando me preguntó si sabía lo que era ser un travesti.
- Si, contesté.
- Pues quiero convertirte en uno para mí, quiero sacar tu lado más femenino, quiero enseñarte a moverte, a vestirte, a maquillarte y verte como una mujer, quiero enseñarte la sensualidad, los movimientos, la forma de comportarte y sobre todo la forma de gozar como una mujer y claro siempre una mujer muy sumisita, muy puta y muy sensual.
Me quedé sin saber que decir, con una cara de sorpresa que le produjo risa, me abrazó y besó.
- No te preocupes mi amor, todo va a quedar siempre entre tú y yo,  nadie nunca se va a enterar ni de que eres mi perrito travesti sumiso.
- Bueno, le contesté, confío en ti y volví a abrazarme quedando mi cara atrapada entre sus divinos senos. Ella me acaricio amorosamente la cabeza, me hace tan feliz haber encontrado al fin a mi esclavita sumisa, mmmmmmmmm….
La 2º parte del relato lo puedes leer aquí
Este relato fue cedido gentilmente por nuestra amiga y colaboradora Linda, le dejo mis mayores felicitaciones y muchas gracias por su participación. Un saludo.

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2 comentarios:

  1. salva35@yahoo.es17:42

    Impresionante!!
    Maravilloso, me ha gustado mucho.
    Yo chico de 43 años de España.
    Salvador.

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  2. Buenas tardes. Muchas gracias por comentar. Un saludo Chico de España

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